El Museo Cristóbal Balenciaga se viste de verano

Todavía no había estado en el nuevo museo de Getaria dedicado al modisto guipuzcoano Cristóbal Balenciaga. Todavía no había podido visitar sus instalaciones que, a pesar de tener tan solo un año de vida, ya se han convertido en referencia internacional dentro del mundo de la moda.

Entrada del Museo Balenciaga en Getaria

Un centenar de diseños creados por el modisto forman la exposición permanente. Pero he de reconocer que ninguno de ellos fue la razón por la que definitivamente decidí acercarme al museo. Lo que realmente me atrajo hasta él fue una de sus exposiciones temporales. Un recorrido apasionante por la evolución de una prenda, la del bañador.

Una prenda que puede tener una, dos o tres piezas, que puede incluir volantes, o que puede contar con mas o menos escote y mas o menos tela cubriendo las piernas. Una prenda que podemos llevar con pamela, pareo o gorro de baño. Un prenda que ha evolucionado mucho desde aquellos años 20 y que, a la vez, no ha hecho mas que reinventarse y moverse en el tiempo a su antojo. Los triquinis, por ejemplo, piezas que aunque aparecieron en los años 60 revolucionando las playas de medio mundo, de cuando en cuando vuelven a ponerse de moda.

 

 

 

 

 

 

 Pero los cambios son incuestionables. A veces no somos consciente de lo mucho que cambian las modas, los estilismos y las formas de vestirnos. Es el caso de los trajes de baño, cuya evolución es como poco abismal.

 La muestra que podemos visitar en el Museo Balenciaga hasta el 23 de septiembre recoge una selección de 57 piezas, propiedad de la comisaria de la exposición, Bervely Birks. Trajes de baño de todas las épocas, desde 1880 hasta nuestros tiempos, y diseñados por los más grandes de la alta costura. Algunos de ellos están firmados  por Yves Saint-Laurent, Hermès, Schiaparelli, Pucci, Alexander McQueen o Christian Lacroix, entre otros.

Lo más fascinante de la muestra es que mientras hacemos un recorrido por la historia de esta prenda veraniega, realizamos de forma pararela, y sin darnos cuenta, un viaje por la evolución de la mujer y hacia la liberación de la misma. Sorprende ver lo mucho que hemos cambiado desde aquellos primeros bañadores, que apenas dejaban asomar la pantorrilla, hasta los actuales biquinis.

Fotografía antigua de mujeres en bañador en la playa

Una mujer tumbada en la orilla luciendo un bañador de la época

La exposición además cuenta con una serie de fotografías, cedidas por la filmoteca vasca y los fondos de Kutxa que ilustran ese viaje en el tiempo. En ellas podemos encontrar a la burguesía donostiarra en la playa de la Concha o la actriz Esther Williams, junto a su marido Lorenzo Lamas, y varios carteles de promoción turística además de algún audiovisual.

Cartel promocional de San Sebastián Turismo

Una exposición que no tiene desperdicio en un marco incomparable. Y es que los bañadores fueron los que me llevaron hasta el museo. Pero fue el museo, con sus colecciones, el que me conquistó.

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