Semana Grande donostiarra, la primera en mucho tiempo

Una Semana Grande diferente la de este año, porque después de una década vuelvo a vivir los siete días de fiestas como una donostiarra residente en Donosti. Hacía más de diez años que no recorría las calles durante estos días en los que adquieren una magia especial. No es lo mismo venir un día de visita express, que poder pasear con calma y sin prisas. Deleitarse con los sonidos de la txalaparte de Ugarte anaiak, estos hermanos que no fallan ningún año en estas fiestas; sorprendernos con la magia de algún ilusionista callejero, o bailar al ritmo del tango de algún artista argentino que tampoco se pierde una semana grande.

Los hermanos Ugarte tocando la txalaparta en el Boulevard

Todo comenzó el sábado, con el cañonazo. Lo he vivido como el primero, y es que casi lo era. No recuerdo cuando fue la última vez que asistí a un inicio de fiestas. Quizá con 16 años, o 17. No sé, mucho tiempo ya. Este año además con el añadido de la novedad. Donostiako Piratak celebra su décimo aniversario y lo ha hecho encargándose de arrancar la Semana Grande interpretendo el “Artillero, dale fuego”. El estruendo del cañón se apoderó de los jardines de Alderdi Eder anunciando que ya podíamos dar rienda suelta a la diversión durante siete días.

Cañonazo de la Semana Grande donostiarra (2012)

Cañonazo de la Semana Grande. EFE.

Una semana quizá no tan divertida como el Aste Nagusi bilbaína, en la que las txosnas inundan la ciudad, o como el Celedón gazteiztarra en cuya bajada los vitorianos se pringan de harina, sidra, cava, y si hay suerte de un poco de agua. Pero sí una semana con su propia esencia. La Semana Grande donostiarra es la nuestra, la donostiarra, y como tal, con su propio encanto. Por eso disfrutamos cada minuto de la misma.

Este año además he tenido la suerte de vivir alguna que otra novedad en el programa, como la de la Feria de la Sidra. ¡Sagardo eguna todos los días! Por las tardes, a partir de las 19:00, una nueva cita en la Plaza Cataluña con las trece sidrerías representadas en la feria. Y en otro punto de la ciudad, la calle Loiola, y durante todo el día, mercado especial de productos agrícolas vascos, organizado por la Asociación Behemendi, otra iniciativa novedosa que pretende promocionar los productos locales.

Algunos puestos del Mercado de Productos Agricolas

Puesto de sidra en el Mercado

Y muchas otras actividades que no son nuevas pero para mí sí lo son, como la Terraza del Urumea en la esplanada del Kursaal. Para mí esa esplanada era la que se convertía en una gran discoteca con música de moda de Los 40. Mucho mejor el cambio sin duda alguna. En su lugar podemos elegir entre un talo de txistorra, comida mexicana, un bocata o una pizza. ¡Todo un lujo! Eso sí, frente a un escenario con un programa musical muy completo.

La verdad es que la Semana Grande es un no parar en todo el día: feria de artesanía, torneos deportivos, carreras de caballos en el hipódromo, txistus, folclore, actuaciones musicales, concursos de tortillas y por supuesto actividades para los mas pequeños con talleres, hinchables y actuaciones familiares. ¡No falta de nada!

Los cabezudos haciendo su recorrido por Donostia

Gigantes y cabezudos en la Parte Vieja.

Pero la guinda del pastel sigue estando de la mano de los fuegos articificiales. Todo donostiarra que se precie espera ansioso el final del día para asistir a un espectáculo pirotécnico en un escenario perfecto. De niña no faltaba ni un solo día. Mi madre nos llevaba a la playa de la Concha con tiempo. Alquilábamos unas sillas y en ellas cenábamos nuestros bocatas a la espera de que comenzara el espectáculo.

Los relojes de la Concha marcan las 22:45 y comienzan los fuegos después de sus tres avisos correspondientes. La playa se queda en silencio para dar paso al estruendo de  la pirotecnia, solo roto por algunos aplausos y algún que otro tradicional Ohhhh! Si el viento está a favor y el humo se aparta, la sesión es perfecta, después de la cual podemos acompañar si queremos un rato al Toro de fuego. Y lo que nunca puede faltar es un helado, que entonces, de pequeña, era de “La Valencianeta”. Ahora cualquier heladería es buena, pero seguirá habiendo fuegos y helado.

Sesión de pirotecnia sobre la Playa de la Concha

Fuegos artificiales en la Bahía de la Concha. Foto: SGDonosti

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