La tamborrada: de cantinera a tamborrera

La primera vez que no pude asistir lloré. Sí, lo reconozco, lloré a moco tendido frente al televisor de la residencia de estudiantes de Bilbao en la que viví el primer año de carrera. Tenía 18 años y, como alumna responsable que se enfrenta a sus primeros exámenes universitarios, decidí quedarme el 19 de enero en Bilbao para estudiar. Pero cuando dieron las 12 de la noche y en la Plaza donostiarra de “La Consti” sonaba la Martxa de San Sebastián, la nostalgia fue tal que me juré a mi misma no volver a perderme ni una sola tamborrada.

Tamborrada, izada de bandera

Izada de bandera en la Plaza de la Constitución. Fotografía de Donostiakultura

Pero juré en vano, porque una cosa es saltarte un día de estudios (es lo que tiene la Universidad), pero otra cosa bien distinta es el trabajo. Y cuando trabajas lejos no puedes faltar un martes o un jueves o un lunes al curro. “Oye jefe que tocan tambores en mi ciudad, mañana no vengo”, pues como que no colaba.

Además, hay que ser donostiarra para entender el día de San Sebastián, para que se te pongan los pelos como escarpias entonando la Martxa, para que el corazón te lata con fuerza al son de los barriles y tambores. Solo un donostiarra puede emocionarse al cantar “tarero tarero”. Gorro de cocinero a la cabeza, tabla al cuello y unos palillos, no hace falta más para disfrutar de 24 horas de tambores.

Gorros de cocinero para la tamborrada

© Afuegolento.com

Apenas recuerdo mi primer desfile. Salía de cantinera en la tamborrada de mi barrio, en Alza. Era tan pequeña que ni siquiera iba sujetando la punta de la bandera sino la falda de la abanderada. Después seguí siendo cantinera unos años. Cómo me gustaba ese gorro de medio lado y el terciopelo negro de la chaqueta con sus botones dorados. Y ese blanco impoluto de la falda, las medias y los guantes. ¡Me encantaba!

De cantinera en la tamborrada en ALzaDespués crecí y fui barril, en la tamborrada infantil de Donostia, y después tambor. Pero siempre me quedó una espinita clavada. Nunca dirigí una tamborrada. En mi colegio el tambor mayor se elegía por sorteo entre los más mayores de la tamborrada, y nunca me tocó. “Todo no se puede en esta vida”, me decía mi madre. ¡Qué disgusto! Años después he seguido echándoselo en cara a Laura, la compañera de clase que “sí pudo con todo en esta vida” o al menos ese año, porque llevó la batuta.

 Tamborrada infantil

Tambor mayor en el balcón del Ayuntamiento. Fotografía de Donostiakultura

En fin, muchos años he tenido que esforzarme por escuchar los tambores desde lejos, desde Italia, desde Burgos o desde Valladolid. Qué grande Internet que me permitía vivir en directo la izada. Y siempre había algún amigo que se acordaba de mí en ese momento y alzaba el móvil en lo alto, sobre las cabezas de la multitud, para que pudiera estar más cerca aún de los tambores de Gaztelubide (Gracias Garban. Gracias Mowai). Aunque el barullo era elevado podía intuir entre el ruido el Sebastian bat bada zeruan, Donostia bakarra munduan.

Llevé la Martxa de San Sebastián a todos los lugares en los que he vivido. Aprendieron la letra amigos de Cuenca y de Santander (menudo empeño pusisteis Fer y Exti), de León, Palencia y Burgos. A todos contagié el sentimiento donostiarra que me invadía en estas fechas pero por fin estoy aquí y este año escucharé los tambores en primera fila, cenaré gulas con mis amigos, (no está la económica para angulas) y entonaré la Martxa y todas las composiciones de Raimundo Sarriegi: Diana, Danbor Polka, Iriyarena… Veré la tamborrada infantil con los pequeños de la familia, y la fiesta continuará hasta las 12 de la noche donde nos despediremos de los tambores con la Unión Artesana en la arriada de bandera. 24 horas al más puro estilo donostiarra. Y quien sabe, quizá este año consiga dirigir una tamborrada.

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7 pensamientos en “La tamborrada: de cantinera a tamborrera

  1. Bidaneee. Como es la vida…. Tu echandola de menos todos estos años fuera y yo, un bilbaino de pro, este año en Anoeta viendo a la Real ganar al bar¢a de messi rodeado de guiputxis en vuestro dia grande….

  2. Pingback: Enero, Txotx a ritmo de Tambor | Camino de Donosti

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