Monte Igueldo, cien años repartiendo sonrisas

Corría el año 1.912. Era un 25 de agosto y el parque abría sus puertas al público por primera vez. Es el más antiguo de Euskadi y el tercero más veterano de España. No tiene un Dragon Khan, ni una Lanzadera. Pero tiene una Montaña Suiza y un Laberinto de 1.930. Desde luego no es comparable con el parque madrileño Warner Bros, ni con el catalán Port Aventura, pero es único. No hay otro parque como el del Monte Igueldo, ni otras vistas como las que podemos encontrar allí. Por eso, miles de turistas lo visitan cada año y cientos de donostiarras seguimos subiendo hasta este monte inigualable en el que el tiempo se detiene como en el País de Nunca Jamás.

Vista de la Bahía de la Concha desde el Monte Igueldo

En Igueldo todos podemos volver a ser niños y montarnos en las mismas atracciones en las que nos subíamos hace años con esa inocencia propia del mas pequeño de la casa. Podemos recorrer el túnel de la risa, saludar a las sirenas del rio misterioso o navegar sobre un lago.

Montaña Suiza del Monte Igueldo en Donostia

Igueldo es todo un símbolo de San Sebastián al igual que lo es su funicular cuya existencia tenemos que agradecérsela a su fundador, Evaristo San Martín, un abogado navarro afincado en Donostia que supo ver el potencial de aquel monte sin apenas vegetación, conocido entonces como Mendi Hotza y cuyo punto más alto solo contaba con las ruinas del antiguo faro de la ciudad, construido en 1.778 por el Consulado del Mar.

La Torre del Monte Igueldo

La torre de Igueldo, a 180 metros sobre el nivel del mar, fué el primer faro del Monte hasta que se contruyó uno nuevo en 1.854

Hace unos días que el monte Igeldo celebró su cumpleaños. Fue el pasado 25 de agosto y cumplió nada más y nada menos que 102 años, que se dice fácil. Más de un siglo de vida resumido en esta canción, que fue interpretada hace dos años por el donostiarra Xabi San Martin de la Oreja de Van Gogh, para conmemorar su centenario. El lema escogido para la ocasión “Cien años repartiendo sonrisas”, muy apropiado para un lugar en el que hemos vivido momentos inolvidables.

Recuerdo uno de mis primeros días en el parque. Era tan pequeña que me asustaba acercarme a los ponis, aquellos que poco después se convirtirían en mi atracción favorita. Subirme en su carruaje hacía sentirme como una princesa.

Pony con carro para pasear por el Monte Igueldo

Igueldo dispone de tres ponis que hacen un recorrido por el parque, uno de ellos con carruaje.

Y en mayo Igueldo se llena de vestidos blancos con can can y trajes de marinero o capitán. Los niños que hacen la primera comunión no pueden faltar. Después del banquete con la familia, los recien comulgados disfrutan de una tarde en el parque de atracciones con sus primos y amigos. Yo también estuve alli subida en el columpio del carrusel.

Carrusel en el Monte Igueldo de San Sebastián

El carrusel fue sustituido por uno más moderno en la última remdelación del parque

Años después seguía yendo a Igueldo para llevar a mis primos pequeños o para que lo visitasen mis amigos foráneos. O simplemente, como hoy, para poder volver a repetir la experiencia de subir en el funicular y para poder comprobar una vez más que tenemos la ciudad más bonita del mundo, porque unas vistas así solo se pueden tener desde aquí. Larga vida al Monte Igueldo!

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Un pensamiento en “Monte Igueldo, cien años repartiendo sonrisas

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