A la hora que sea, pero en el Astoria

A las 5 en el Astoria. Así tituló La Oreja de Van Gogh su quinto álbum publicado en 2008. Un título que para cualquier seguidor del grupo puede pasar desapercibido, pero no para un donostiarra. Y es que más de uno, y más de una vez, habrá utilizado esta frase. “¿Dónde quedamos? A las cinco en el Astoria”. Concretamente en la esquina de los Cines Astoria con la plaza Pio XII. No importaba el plan. Lo mismo daba si habíamos quedado para ver una película o simplemente para sentarnos en un banco a comer pipas, pero el lugar era el Astoria.

Fachada de las antiguas salas de cine Astoria de San Sebastián

Cines Astoria. Fotografía de Ines G.N.

Punto de encuentro para muchos, pero también un lugar que, echando la vista atrás, guarda muchos recuerdos. Pequeños momentos que pueden, por qué no, marcar un antes y un después en la vida de alguien, o al menos en la mía. Y aunque hoy hace ya 10 años que cerró sus puertas al público, los cines Astoria permanecen en el recuerdo de todos los donostiarras.

Entrada de cine de la última sesión de cine en el Astoria

Imágen de la camiseta conmemorativa de la última función de los Cines Astoria

Fue El rey león. Quizá no fue la primera película que vi en el cine, pero si al menos la primera que recuerdo en la gran pantalla. Quizá porque ya no eran mis padres los que me llevaban al cine y era yo la que iba con mis amigas. Aunque ¿a quién queremos engañar? Algún padre seguramente nos habría llevado a todas en su coche y nos habría ido a recoger a la misma esquina del Astoria. Pero estábamos todas juntas, solas a nuestra manera, viendo una película. ¡Éramos mayores con tan solo 11 años!Fotograma de la película El Rey León de Walt Disney

Un año después estrenaban Pocahontas, otra película de Disney que cualquier niña de mi edad deseaba ver. Mi tío Jesús lo sabía, y decidió llevar a todas sus sobrinas a disfrutar de una sesión de cine. Una tarde que no olvidaré.  Con mi hermana, mis dos primas y nuestro tío, el más joven, el tío “guay”. El que para nosotras siempre ha sido más como un primo mayor y que esa tarde nos trató como reinas y nos dejó comer las palomitas y las chocolatinas que quisiéramos. También éramos mayores por un día.Bolsa de palomitas

Poco a poco fui dejando la infancia y pasando a una temprana adolescencia, una edad del pavo en la que  empezaban a aparecer los primeros amores, los primero novios, o como decíamos entonces “el chico del que me gusto”. Y eran las salas del Astoria las que asistían, como público, a esos momentos confusos en los que la gran pantalla era solo un telón de fondo que presenciaba la confusión de dos adolescentes que no saben cómo cogerse de la mano o cómo pasar un brazo por el hombro.

Exterior del Hotel Astoria 7 de San Sebastián

El Hotel Astoria 7 ocupa, hoy en día, el lugar de las antiguas salas, manteniendo la esencia cinematográfica.

Salas que, a medida que se iban abriendo grandes superficies, iban quedándose pequeñas y desfasadas, pero que para mí seguían manteniendo su encanto. Salas en las que hemos reído, y hemos llorado. Butacas que hemos llenado de palomitas entre risas con los amigos. Sesiones en las que un acomodador nos ha llamado la atención alguna vez por hacer demasiado ruido. Y sobre todo un lugar de referencia, antes y después, porque a pesar de que las salas cerraron en 2004, hoy en día seguimos quedando, a la hora que sea, en el Astoria.

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5 pensamientos en “A la hora que sea, pero en el Astoria

  1. Las grandes salas comerciales se van comiendo estos cines. Lugares emblemáticos se pierden. A veces convendría ir más lento en la evolución en todos los factores y disfrutaríamos más de la vida. Todo va muy rápido. Buen post aunque la primera película que recuerdo yo son las ‘Locas aventuras de Bill y Tod’ o algo así jejej saludos

  2. Cierto es Fernando. Habría que detenerse más en las pequeñas cosas. Lo bueno es que siempre nos quedan los buenos recuerdos que guardamos. Ese tiene que ser nuestro esfuerzo, no borrar de la memoria esas pequeñas cosas que nos hacen grandes.
    ¡Gracias por el comentario!
    Un abrazo

  3. Muy bueno y necesario este post sobre el nunca suficientemente llorado Astoria, enhorabuena. Podría aportar recuerdos de cuando ni siquiera era multisala, sino un alucinante cine gigante pero…ejem… que mi primera película en el Astoria no fue ‘El rey león’, desde luego. Solo hay una cosa que no comparto: yo creo que las salas no se quedaron pequeñas y desfasadas, estaban estupendamente, y hoy con la lógica renovación digital, hubiera seguido siendo un cine espléndido. De hecho, el Astoria fue sustituido por el Antiguo Berri, con salas mucho más pequeñas y del mismo tipo. Pero se metieron por medio feas maniobras económico-municipales que fomentaron la Warner de Illumbe (total, para que sucumbiera igualmente poco después) y otras repentinas competencias salvajes, y el público, siempre tan dado al capricho de las modas, demostró su característica infidelidad. El Príncipe es el mismo tipo de cine, y sigue funcionando muy bien. Nunca nos acostumbraremos a la ausencia del Astoria…

    • Muchas gracias Mon Oncle por tu aportación. Me alegra comprobar que hay gente con la que compartir esa añoranza, esa nostalgia hacia unos cines que, como dices, quizás no tendrían que haber desaparecido. Un lugar de referencia, dificil de olvidar para todos, porque es muy duro ver morir un cine que nos vio crecer.
      Un abrazo

  4. Pingback: And the winner is… Hotel Astoria 7 | Camino de Donosti

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