Y cuando llegue septiembre… llegarán las regatas

La primera fue en 1879 y no se esperaba semejante recibimiento. La acogida fue tal, que el Ayuntamiento de San Sebastián decidió incluir las regatas de la Bandera de La Concha como un habitual en el calendario veraniego de la señorial Bella Easo, y a excepción de algunos años de principio de siglo y durante la Guerra Civil, se han celebrado ininterrumpidamente hasta nuestros días.

Regatas de 1965. Fotógrafo: Paco Mari. Fuente: Fototeka de Kutxa

Regatas de 1965. Fotógrafo: Paco Mari. Fuente: Fototeka de Kutxa

Reconozco que por mis venas no corren los colores de ninguna trainera, pero toda mi vida he vivido la afición por las regatas en casa. Mi ama incondicional de Orio, mi aita loco fanático de San Pedro. Así que podéis imaginaros la batalla campal que se organizaba en mi ‘hogar dulce hogar’ durante la temporada. ¡Todo menos paz!

A eso hay que sumar que mi abuelo materno es de la Donostiarra, pero mi abuelo paterno también de Orio. Y suma y sigue, porque la trainera de Hondarribia también tiene hueco en la familia, mi tía Ainhoa la venera. Creo que por eso nunca me vi capaz de decantarme por un color. Solía decir, por llevar la contraria, que San Juan era mi favorita, pero la verdad es que ni una, ni otra, ni ninguna. Nunca tuve una favorita.

Solo me gustaba el ambiente que se organizaba en casa, los rifirrafes entre mis padres, y la ilusión con la que le veía marchar a mi aita cada domingo hacia el puerto. Nunca lo acompañé, porque en realidad ni siquiera él podía disfrutar de la jornada por completo. Hostelero desde que empezó a ganarse el pan, su trabajo no le permitía pasarse la mañana entera disfrutando de las regatas, pero sí de palpar a primera hora ese ambiente que iba formándose en los alrededores del puerto y poder así escuchar el sonido de los primeros remos entrando en el mar. “La carne de gallina se me pone”, solía decir.

Mi abuelo, gran aficionado también, siempre recuerda los almuerzos con la cuadrilla en el Monte Urgull. Según él, el mejor lugar de la ciudad para no perder detalle de la Bandera de La Concha, porque desde allí se puede apreciar como hacen la ciaboga.

También probó otros lugares de Donostia, como por ejemplo la subida hacia Igueldo, e incluso un año tuvo la ocasión de verlas desde un barco pesquero, donde dice nunca se había mareado tanto, pero “la experiencia mereció la pena”.

Y luego está mi amatxu, que cuando se acerca septiembre tiñe de amarillo la casa, su lugar de trabajo y hasta su armario. Nunca pensé que una persona pudiera tener tantas prendas de un mismo color. Amarillo Vs Morado, la disputa está servida.

© Club de Remo Olímpico ORIO Arraunketa Elkartea, 2004

© Club de Remo Olímpico ORIO

camino de donosti trainera san pedro

© Club de Remo Pasai San Pedro

El jueves 3 de septiembre tendrá lugar la clasificatoria, femenina y masculina, y la gran competición será, como siempre, los dos primeros domingos de septiembre.

En mi casa seguirán pidiéndome que me moje y me decante por uno. Pero ¿para qué cambiar las costumbres? Este año seguiré sin favorito, y mientras tanto mis aitas defenderán a sus respectivos a capa y espada. Aupa Estropadak!

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2 pensamientos en “Y cuando llegue septiembre… llegarán las regatas

  1. Pingback: Se respira cine en San Sebastián | Camino de Donosti

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